La matriz de habitaciones comunicantes resulta apropiada para un tipo de sociedad que se alimenta de la carnalidad, que reconoce al cuerpo como la persona y en la que el gregarismo es habitual. Los rasgos de este tipo de vida pueden discernirse en la arquitectura y en la pintura de Rafael. Tal era la típica disposición del espacio doméstico en Europa hasta que fue cuestionado en el siglo XVII, y finalmente reemplazado en el siglo XIX por la planta con pasillos, una planta apropiada para una sociedad que considera de mal gusto la carnalidad, que ve el cuerpo como un recipiente de la mente y del espíritu y en la que la privacidad es habitual. (p105)  EVANS, Robin. Traducciones. 1a ed. Editorial Pre-textos, 2005.

 

Todavía a comienzos del siglo XVII era moneda corriente, se dice, cierta franqueza. Las prácticas no buscaban el secreto; las palabras se decían sin excesiva reticencia, y las cosas sin demasiado disfraz; se tenía una tolerante familiaridad con lo ilícito. Los códigos de lo grosero, de lo obsceno y de lo indecente, si se los compara con los del siglo XIX, eran muy laxos. Gestos directos, discursos sin vergüenza, trasgresiones visibles, anatomías exhibidas y fácilmente entremezcladas, niños desvergonzados vagabundeando sin molestia ni escándalo entre las risas de los adultos: los cuerpos se pavoneaban.  FOUCAULT, Michel. Historia de la Sexualidad I, La Voluntad de Saber. 25ª ed. Siglo veintiuno editores, 1998.

En el ensayo “Figuras, puertas y pasillos” Robin Evans se propone analizar las relaciones humanas desde la historia de la arquitectura y la pintura. Haciendo un detallado análisis de las disposiciones en planta de proyectos desde el Renacimiento hasta el siglo XX, el autor revela cómo la distribución habitual del espacio doméstico no es un resultado de las necesidades básicas humanas sino más bien el producto de la sociedad moderna, con su total aversión a las carnalidades y su interés por la privacidad.

Evans presenta dos modelos de organización del espacio: La matriz de habitaciones comunicantes y la planta con pasillos. El primero se corresponde con el Renacimiento italiano del siglo XVI y el segundo con la disposición espacial típica en viviendas del siglo XIX.

Para ejemplarizar el primer modelo el autor recurre a las villas palladianas y hace una comparación con pinturas de la época, afirmando que existe una voluntad de expresar lo mismo que en la arquitectura, la necesidad de interacción entre personas. Sin embargo, demuestra que en el siglo XIX esto se revierte a través de la planta con pasillos y esto también tiene su correlato en la pintura, como lo explica en “La bella Isolda” de William Morris, los sujetos conviven pero no se reconocen mutuamente. Como si una suerte de autismo se hubiera transmitido a la vida cotidiana.

Es evidente la conexión que existe entre Robin Evans y el teórico y filósofo francés Michel Foucault, de hecho Evans traduce al inglés uno de sus libros en 19821. Se podría decir que en este ensayo Evans extiende la crítica a las instituciones modernas al campo de la arquitectura doméstica y revela cómo desde la modernidad del siglo XX hasta el día de hoy no se ha encontrado forma de alterar esta arquitectura por otra, que como dice él “surja de la profunda fascinación que arrastra a la gente hacia los demás”.

 

1-HERON, Katharine; FEARY Julian. Obituary: Robin Evans. The Independent. Londres, 1993. [En línea]. <https://www.independent.co.uk/news/people/obituary-robin-evans-1474901.html>. [consulta: 08 de Noviembre de 2018.]