Introducción

El siglo XX se vió conmocionado por la revolución del automóvil. El rápido y espectacular auge del “coche” tuvo como consecuencia la aparición de una nueva tipología arquitectónica, diseñada específicamente para albergar este medio de transporte: el aparcamiento o garaje. Esta tipología evoluciona hacia una forma específica de estructura racionalizada al extremo, elemental y económica, optimizada potencialmente para la repetición. Como lo es una fábrica, un supermercado o un almacén, el aparcamiento es entonces una figura construida estandarizada elaborada en torno a una función única, en este caso el aparcamiento de vehículos motorizados.

Hoy en día estos edificios, incluidos otros derivados físicos del coche (carreteras, las estaciones de servicio) sufren de cierta impopularidad. En el imaginario colectivo, el aparcamiento también es el lugar donde se cometen crímenes, especialmente en los niveles subterráneos. Muchas novelas, películas y fotografías ayudaron a colocar este pensamiento en nuestras mentes. Durante muchos años, hemos estado viendo como Barcelona reduce gradualmente el lugar para el coche en la ciudad, fenómeno que marca el final de la era del automóvil.

Así, el garaje-parking se convierte en un nuevo contenedor con múltiples oportunidades programáticas. Ahora sin contenido, es esta ausencia de programa, este carácter neutral y genérico lo que nos permite imaginarlos como edificios útiles a la sociedad. En coherencia con la Estrategia de Gestión del Carbono, parece relevante cuestionarse el estado actual y el futuro de estos edificios con alto potencial de reutilización.

Nota: Algunas partes del texto fueron extraídas y traducidas de “Immeubles pour automobiles: Histoire et transformations”, DATA architectes.

 

El proyecto

Se adopta una estrategia que suponga el menor impacto posible en las construcciones existentes en el solar. La única gran intervención es la perforación de 214 m2 de forjado en dos niveles para permitir la entrada de luz natural a estos espacios. También se realizan algunas pequeñas modificaciones en el acceso por Sant Pere Mártir y para permitir la instalación de un bloque de servicios y circulaciones próximo a dicho acceso. Este acceso en pendiente salva un desnivel de 55 cm que existe actualmente entre la calle y la planta baja.

La mayor parte del programa se resuelve mediante la ocupación de los espacios ahora sin uso, tanto mediante la disposición del mobiliario (como en las zonas de cotrabajo o taller), o con la disposición de cubículos de construcción liviana donde se insertan usos que necesitan de mayor privacidad (como en las oficinas privadas, las salas de reunión o las aulas). Estos cubículos son o bien de 16 m2 en su versión pequeña o 22 m2 en su versión grande, las aulas cuentan con otras dimensiones.

La utilización de este tipo de cubículos permite que la disposición del programa en el edificio no sea rígida y sea altamente flexible a la adaptación o reemplazo en el futuro.

La cubierta actualmente sirve como parking con techo liviano, en el proyecto se retira este techo y se la presenta genéricamente como una cubierta verde con zonas de esparcimiento para los usuarios. El subsuelo permanece sin grandes modificaciones y continúa sirviendo como parking al nuevo programa contenido en los niveles superiores, el acceso diferenciado por la calle Sant Domenec permitió generar el gran acceso peatonal a la calle Sant Pere Mártir.